LOS HÁBITOS Y LA AUTODISCIPLINA


La autodisciplina empieza con los hábitos. Varios estudios demuestran que formar un nuevo hábito toma de 18 hasta un poco más de dos meses (66 días) para lograr que un comportamiento sea automático.


Charles Duhigg, el autor de The Power of Habit: Why We Do What We Do in Life and Business (El poder de los hábitos – Por qué hacemos lo que hacemos en la vida y en la empresa), descompone un hábito en tres elementos:



1. Señal veo un anuncio de donas

2. Acción me paro a buscar una pastelería

3. Recompensa disfruto comiendo la dona


Afortunadamente, podemos utilizar el mismo proceso para formar hábitos positivos y hacer que nuestros comportamientos sean automáticos cambiando la recompensa, podemos reflexionar desde la señal así, podemos hacer cambios sobre nuestros malos hábitos existentes y transformarlos en positivos.


La primera vez que modifiques tu comportamiento será la más difícil, es ahí cuando más necesitas de tu autodisciplina.


Para desarrollar nuevos hábitos es esencial la autodisciplina. Pero hay una mejor forma de introducir nuevos hábitos que introducirlos uno por uno…


Aquí hay tres hábitos clave potenciales que puedes desarrollar en tu vida y esperar una reacción en cadena positiva.

1. Intentar algo nuevo cada día. Salir de tu zona de confort y hacer cosas que nunca has hecho te ayudará a descubrir nuevos pasatiempos, conocer nuevas personas y enfrentar tus miedos.

2. Expresar gratitud por las cosas que estás agradecido. Estudios muestran que el escribir tres cosas que salieron bien refuerza tu propósito y tus metas.

3. Escribir tus metas a corto, mediano y largo plazo. Nada hay más importante que visualizar como queremos vernos con el tiempo para resistir.


La definición más básica de autodisciplina es la capacidad de controlar tus impulsos para lograr tus metas a largo plazo.


La segunda cosa que te ayudará a apegarte a las promesas que te haces a ti mismo, es tener un fuerte “porqué” y recordarlo cuando enfrentes la tentación. Piensa detalladamente en tu “porqué”. La meta es darte al menos un minuto para que tu mente descanse del deseo. Cuando vas más despacio, tu cuerpo recupera su capacidad de resistir a la tentación. Si tomas una decisión impulsiva al enfrentar un deseo, esta decisión raramente estará alineada con tus metas a largo plazo. Visualizar el proceso en detalle es muy efectivo para alcanzar la meta.


Meadows, Martin. Cómo construir la autodisciplina.


Soy Susana Meana – Inteligencia Emocional www.inteligenciaemocional.com.mx

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